•Mayo 10, 2008 •
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En una vieja película, un shaman mexicano dice estas palabras al protagonista: “Vivir es soñar, morir es despertar”. Pero ¿Quién duerme y quién vive? ¿Quién sueña y quién ha muerto? ¿Quién flota en la atrayente fantasía y quién camina en la cruda realidad?
¿Cuántos hemos deseado, en algún momento, que la muerte ponga fin a la pesadilla de la vida de ojos abiertos, y la hemos anhelado; algunos, en una simple actitud expectante; otros, yendo tras ella en un acto, según el cristal con que se mire, lleno de valor, cobardía o irremisible pecado?
Vivir, soñar; morir, despertar. ¿Hay alguna diferencia o son todas distintas caras de la misma realidad?
Escrito en Introspecciones
•Noviembre 23, 2007 •
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Cincelado en piedra el rostro, surcada por mil arrugas la piel; indio descalzo, complexión de roca y frente de buey. A mecapal, mercader del barro, de palabras cortas y estirpe de rey. Cien años de edad, Tabike, solemne confesaba, hincada la rodilla en tierra, sombrero al pecho y al cielo la mirada.
Pesada carga: comal, apaste, olla y tinajón a la espalda llevaba. Robaba pedazos de vida al tiempo, recorriendo la campiña con su paso lento, y andando por aquellas veredas morenas, flanqueadas de blanco algodón, nunca le faltaron las fuerzas, ni la eterna gratitud a su Dios.
Al encontrarnos por los caminos, a mi nombre propio jamás llamó. Un vocablo extraño fue el que siempre, con migo, uso; lengua de ancestral pueblo, fonema irrepetible, palabra con que una vez me bautizó, y cuya traducción castiza: ”GRAN AMIGO” hoy repito a mucha honra, y escribo con el mayor orgullo.
Gustavo Abril Peláez
Escrito en General, personales
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